Acompañamiento de pareja
Te elijo porque me elijo
Lo que ya construyeron juntos puede respirar mejor.
Siete encuentros juntos, con una sesión a solas con cada uno antes y un cierre a los 30 días. Para dos personas que se eligen, y que quieren seguir eligiéndose con menos peso y más aire.
Para quién
Para parejas que ya hicieron mucho.
Se acompañaron en mudanzas, trabajos, hijos, pérdidas. Saben resolver. Y aun así, hay días en que la casa pesa sin que nadie haya discutido.
- Las conversaciones se fueron volviendo logística: la leche, el taller, la cuenta.
- Una toalla mojada, una llegada tarde o un tono a destiempo encienden más de lo que deberían.
- Cada uno da mucho, y a veces lleva la cuenta de lo que dio.
- Se quieren. Pero algo aprieta, y no saben bien qué.
Nada de esto significa que la relación esté mal. Significa que está viva, y que puede estar todavía mejor.
La idea
Si me tengo, puedo sostenerte.
Una relación no se ordena negociando quién cede. Se ordena cuando cada uno cambia lo que emite. Por eso aquí nadie corrige a nadie: cada persona trabaja sobre sí, frente al otro.
Lo que aprietas se te escapa. Lo que sueltas con la mano abierta vuelve solo al centro.
El recorrido
Siete encuentros, en este orden.
Antes de empezar, una sesión a solas con cada persona. Al final, un cierre a los 30 días.
El espejo
Ver qué emite cada uno, antes de pedir que el otro cambie.
Soltar el bolígrafo rojo
Bajar el peso con el que se miran. Despedir al juez de adentro.
Dos pilares
Cada uno de pie. Amar sin poseer, con lo sagrado dicho en voz alta.
La palanca
Atravesar el conflicto sin pelear, con un acuerdo propio para cuando sube la temperatura.
El santuario
Cuidar juntos el aire de la casa. Lo de afuera se queda en la puerta.
El nosotros
Mirar el futuro sin negociarlo ni asegurarlo. Sintonizarlo.
Mudar de piel
Renovarse sin miedo a perderse. Lo que cambia también alimenta.
El cierre
Ver qué se sostuvo solo, sin esfuerzo.
Formatos
Tres maneras de vivirlo.
El contenido es el mismo. El ritmo lo elige cada pareja.
En el día a día
Proceso de 10 encuentros
Un encuentro a solas con cada uno, siete encuentros juntos de 2 horas, uno cada 10 a 14 días, y un cierre a los 30 días. Para vivirlo dentro de la vida de todos los días.
Poco tiempo, mucha profundidad
Intensivo privado
Los siete encuentros en dos jornadas completas, en un lugar neutro, con un encuentro a solas con cada uno antes y un cierre a los 30 días.
Fuera de la rutina
Retiro para parejas
Cinco días y cuatro noches en la naturaleza, con tres o cuatro parejas. Cada pareja tiene su habitación y su espacio de trabajo; las comidas y los rituales se comparten. Fechas al abrir cada edición.
Qué reciben
Para seguir en casa.
Los tres formatos
Dos cuadernos
Uno para cada persona, con las tareas de cada encuentro. Nadie lee el del otro.
Intensivo y retiro
Cartas de la palanca
Un mazo de situaciones reales con la frase para cambiar de vía.
Intensivo y retiro
Audios guiados
Cinco prácticas con mi voz, para escuchar a solas.
Los tres formatos
Cierre a los 30 días
Para ver qué se sostuvo solo, sin esfuerzo.
Antes de decidir
Lo que conviene saber.
¿Es terapia de pareja?
Es un acompañamiento de conciencia. No sustituye la atención médica. Si aparece algo que necesita otra ayuda, te lo digo con claridad.
¿Y si solo uno de los dos quiere venir?
El programa funciona cuando los dos eligen estar. Si uno viene empujado, empezamos con una conversación individual y vemos qué es lo justo.
¿Tenemos que contar todo delante del otro?
No. Lo que cada uno dice en su sesión individual no entra a la sala sin su permiso. Y en la sala, cada uno habla de sí.
¿Para quién no es?
Si hay violencia, una adicción activa o una relación paralela, este no es el espacio.
¿Cómo empezamos?
Con una sesión individual con cada uno. De ahí nace el acompañamiento.
«Nadie huye de una casa sin cerraduras.»
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Escríbeme.
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