La misma historia, distinto disfraz. ¿Cuántas veces más vas a vivirla?
La misma pelea. Otro nombre. El mismo miedo, otro trabajo. El mismo cuerpo cansado, aunque cambies de rutina.
En verdad lo siento por todos los procesos terapéuticos de años, pero hice una encuesta en mi imaginación, y esto fue lo que salió:
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